Benaocaz entrada por Ermita y salida por arroyo Pajaruco

Ruta: Benaocaz entrada por Ermita y salida por arroyo Pajaruco


Después de una prolongada sequía de rutas por culpa de la pertinaz lluvia, el domingo se pronosticaba bueno y no defraudó.

Fecha : Domingo 7 de Abril de 2013
Salida: “Plaza de toros” de Benaocaz.
Llegada: Barrio Nazarí Benaocaz o por el arroyo Pajaruco.
Tiempo: 2h y media a paso tranquilo, pero si vais con niños ponerles 3 h
Dureza: Media, la primera cuesta es un pelín empinada.
Para quién: Ideal para ir con niños si saben andar bien y con algo de resistencia (7-8 años).
Circular: se sale por la zona sur del pueblo y llegamos por la norte.
Permisos: no hacen falta.

Una vez tomado nuestro “frugaz” desayuno en la venta Calderón de Arcos, tomamos camino hacia Benaocaz y con ciertas dificultades encontramos la inexistente plaza de toros del pueblo.
A partir de este punto todo fue “sobre ruedas” en la foto se aprecia la ermita del pueblo y al fondo la sierra de la silla.

 
Al subir unos escasos metros ya pudimos apreciar el llamado (los lugareños no conocían este nombre) diente del diablo o diente del Cao, junto al depósito de agua.


En la misma zona nos encontramos una gran variedad las posibilidades de la meteorización karstica, rozando lo imposible los equilibrios de algunas rocas



Durante la subida la madre naturaleza tuvo a bien obsequiarnos con parte de la ingente cantidad de agua que en estos días de Abril de 2013 ha almacenado en sus entrañas, lo que dificultó “un poco” nuestro alegre avance ladera arriba.



Poco a poco, fuimos dejando a tras el diente y continuamos peleando con la arcilla de descalcificación que reina por toda la zona, perdiendo nuestra integridad no física pero si parte de nuestra dignidad con, al final, divertidas caídas en las arcillas.

 
El compañerismo fue fundamental para avanzar y llevar a buen fin nuestra aventura.

 
Llegando a mimetizarnos con los autóctonos del lugar.


Al llegar a una fuente (creo que se llama la del Chiquero) hicimos un breve parada para reponer fuerzas y contar los zapatos y calcetines, por si faltaba alguno.




Llegados a este punto decidimos bajar unos metros y reagruparnos para decidir nuestro próximo movimiento.



En la bajada nos cruzamos con un arroyo que bajaba limpio y helado donde decidimos lavar nuestras vergüenzas para recuperar parte de la dignidad perdida. Dignidad que se vio acrecentada por los invitados al arroyuelo.


Llegamos a un marcado camino, por donde transitaban lugareños y después de preguntar a una amable Benaocaceño, decidimos parar a comer y en ese punto las tropas se disgregaron, pues parte de la comitiva se alejó montaña abajo (a unos 15 minutos del pueblo) para regresar y entrar por el barrio Nazarí y otros escasos valientes decidimos continuar la ruta a la que nos habíamos comprometido.





 Llegamos a una zona especialmente relevante donde nos encontramos una serie de calizas casi perfectamente cúbicas, donde el diaclasado esta casi perfectamente perpendicular al la fracturación, formando un paisaje de aspecto irreal pues parece antrópico.

 

Encontramos otra fuente(¿Ojito Nogal?) donde paramos un rato a descansar y después de unas fotos continuamos nuestra marcha hasta el pueblo.





Donde con ayuda de una flechas pintadas en la roca llegamos sin mayores inconvenientes.

 

Es una ruta muy agradable y quizás un poco exigente por la cuesta al principio, pero desde luego no hacer después de lluvias, pues transforma un agradable paseo en un recorrido por un pantanal.

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