Semana Santa en El Jerte
Ruta: Visita familiar al valle del Jerte, Tornavacas.
Fecha : Del 17 al 20 de Abril de 2.014
Salidas: Coche/andando
Llegada:Coche
Tiempo: 4 días para saber lo que nos falta por conocer.
Dureza: Algunas rutas dureza alta otras en coche
Para quién: Toda la familia.
Otra ocasión nueva para poder convivir en familia y conocer lugares nuevos. Nos pertrechamos y a las 6:30 del Jueves Santo ya íbamos de carretera hacia Tornavacas , en la cabecera del Valle del Jerte. Su dependencia de las cerezas esta siendo poco a poco solucionada con el turismo.
Sin tenerlo planeado tuvimos mucha suerte de elegir este pequeño pueblo, pues su localización en alto y su clima algo más frío nos permitió contemplar laderas cubiertas de tardíos cerezos en flor.
Después de parar en el camino y tomárnoslo con la tranquilidad que se merece la carretera a las 12:30 estábamos ya en la coqueta casita rural que sería nuestro hogar durante estos días, esta es la vista desde la venta.
Una vez descansados y comidos comenzamos sin prisa y sin pausa nuestra dura labor como turistas. Salimos, en coche, a visitar el Mirador de Tornavacas, lugar privilegiado a 3 km escasos del pueblo desde donde se contempla todo el valle del Jerte.
Bajando la sinuosa carretera descubrimos un bello rincón, olvidado por la primavera, con una ladera blanca llena de cerezos que nos mostraban la belleza perdida por sus vecinos de latitudes mas cálidas.
Volvimos a nuestra base de operaciones y dedicamos la tarde a explorar el pueblo e impregnarnos de su cultura y sus tradiciones.
Decidimos bajar al cercano, 7 km, pueblo de Jerte que, aún siendo pequeño, no tiene, para nuestro gusto, el mismo aroma a pueblo estando mucho más volcado al turismo.
Decididos a exprimir al máximo el jueves nos volvimos a Tornavacas donde la asociación de senderismo tenía preparada una ruta nocturna entre los cerezos. Nos sentimos gratamente acogidos en el grupo, sólo faltó la luna que perezosa salia mucho más tarde y nos obligó a usar linternas, que nuestra amable casera nos facilitó. A mitad de camino nos encontramos con los asociados de Jerte y tuvimos un rato más que agradable donde pudimos degustar los licores y viandas del lugar preparada por los oriundos y no accesible a turistas. En el regreso esas cuestas que nos alegraban el camino a la ida, vengativas nos cobraron el peaje sobre todo en el tramo final ya casi llegando al pueblo. Aquí dejo un link con la media ruta (por conservar la batería del móvil).
El Viernes Santo amanece lenta y perezosamente nos levantamos con las piernas gritándonos y quejándose por el esfuerzo de la noche. Decidimos empezar la mañana con una ruta en coche, que el día anterior nos aconsejaron: visitar la cruz de santa Bárbara muy cercana al pueblo y con el camino en muy buen estado. Las vistas y los blancos cerezos nos hicieron recordar a los amables vecinos que nos guiaron y nos dieron estas precisas indicaciones.
Con el cuerpo algo más recuperado decidimos cumplir con lo programado y nos dirigimos hacia las afueras de Jerte para realizar la famosa ruta de los Pilones. Una prolongada subida de las que hacen dudar de tus pulmones pero que ya durante ascensión te va regalando detalles de belleza, si podéis no la hagáis en periodo tan vacacional parecíamos devotos sintoístas subiendo a algún templo perdido de Japón peregrinando con sus miles de escalones. De todas formas tanto el camino como la recompensa final del fin de ruta merecen la pena el esfuerzo de la subida y la aglomeración sufrida. Dejo aquí otro link con la media ruta.
El sábado se resistía a amanecer pero al final tuvo que ceder y nos encontramos ante un estupendo y reconstituyente desayuno que nos volvió a dar energía para el espléndido día que nos quedaba por delante. Hoy queríamos empezar visitando la cascada del Caozo a la que se puede acceder en coche, entre las localidades de Valdastillas y Piornal. Esta perfectamente señalada y bien equipada para el turismo.
Aún sobrecogidos por las imágenes que retenían nuestras pupilas nos acercamos a otra localidad el Torno y paramos en el Mirador de la memoria en recuerdo de los fallecidos durante la guerra civil, momento que aprovechamos para dar a conocer a nuestra hija pequeña algo de tan triste episodio de nuestro historia.
Sabiendo que lo bueno se acaba y que ya era sábado nos aventuramos hacia Plasencia sabedores que dedicarle sólo unas horas a esta histórica cuidad con su catedral ejemplo de transición del románico al gótico, su plaza mayor sus callejuelas..., era poco menos que un pecado.
Después de la breve pero intensa visita yo mantenía el gusanillo de realizar otra ruta que nos recomendaron nuestros amigos de la ruta nocturna: La ruta de las Nogaledas, otra subida de casi 2 km en vertical con zonas de escalones ganados a la montaña y con tramos con cuerdas quita miedo, pero esto sólo le da un valor añadido a las cuatro cascadas que te encuentras por la vereda. Aunque esta ruta la tuve que hacer sólo, pues mis fieles acompañantes ya estaban sin reservas de energía, cosa que a mi en presencia de tanta vegetación tanto derroche de agua me sobraba. Dejo link a la media ruta.
Sólo quedaba llegar a Tornavacas prepararnos una buena cena con los productos de la tierra y comenzar a preparar las maletas.
El Domingo amaneció soleado, a pesar de las predicciones, y con tranquilidad terminamos de recoger y salimos sobre las 12,00 para casa. Nuestra sorpresa fue grande cuando tardamos casi media hora en cruzar el pueblo pues habían dos procesiones, la de los hombres con un Cristo resucitado y la de las mujeres con una Virgen.
Antes de llegar a Plasencia no pudimos resistirnos a para unos minutos en el cuerpo de presa del Jerte.
Desde este punto comenzó realmente el regreso que en algunos tramos fue bastante difícil debido a la gran cantidad de lluvia que nos cayó por el camino.

La narrativa estupenda y el lugar inmejorable
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