El Caminito del Rey
Teníamos muchas ganas de esta ruta, es otra de las joyas del senderismo. Cerrada por su peligrosidad en el 2000 y recuperada para todos en el 2015.
Salimos tempranito, pero sin alterarnos, además estaba claro nuestra parada para desayunar en la venta Matías.
Había algunas, dudas debido al exceso de información que teníamos. En definitiva la salida es desde el pantano del Chorro, donde tienes que dejar el coche.
Ahora te quedan un par de kilómetros hasta llegar al inicio del camino (donde debes enseñar el ticket), puedes para elegir dos formas de llegar, ambas muy bien señalizadas, ambas adentrándose por unos túneles excavados en la roca. Nosotros seguimos el que comienza junto el bar El Kiosco. Un agradable paseo entre pinos de 2,5 kilómetros según marcaba el cartel.
Salimos tempranito, pero sin alterarnos, además estaba claro nuestra parada para desayunar en la venta Matías.
Había algunas, dudas debido al exceso de información que teníamos. En definitiva la salida es desde el pantano del Chorro, donde tienes que dejar el coche.
Aunque teníamos hora de entrada al llegar nos dijeron que al ir sin guia ni grupo podíamos entrar sin tener que esperar. Después de una breve charla explicando las normas de uso:
Nada de basuras, ni fumar (esta parte no todos lo entendieron), como dato curioso no se permite ni bastones de ruta ni palos de selfies, por motivos de seguridad. Todo muy tranquilizador hasta que te dan un casco que no debes quitarte en todo el camino.
Comenzamos despacito saboreando cada paso, cada nueva pasarela cada paisaje que iba apareciendo ...
Durante el camino se pueden ver unas placas con la altura record alcanzada por el río a su paso por este acantilado
Cada 50 m en el suelo esta marcada las distancias y en la roca aparecen mapas indicativos.
El tren también participa en el entorno que nos movemos.
Esta foto es el montaje de 4 pues no daba para hacerla de una vez.
Recordando un lejanísimo pasado marino en la formación de estas increibles paredes de caliza y arenisca nos encontramos con un Ammonite.
Como diría Sheldon Cooper "Las emociones nos terminan" una esquina de cristal con el impresionante puente colgante al fondo hace subir un poquito más la adrenalina.
Los restos del camino antiguo nos deja entre ver la seguridad del trazado moderno.
El paso por el puente colgante es el colofón final a una increible y emocionante ruta.
Otra pasarela clavada en la pared esta vez con escaleras hace que el paseo final continue al nivel del resto de la ruta.
Al fondo se ve la pasarela por donde acabamosde pasar.
Cerrando el círculo una vez aparcados llegamos a casa casi al anocher.
En definitiva una de las mejores experiencias vividas, con la satisfacción de compartir con mi señora su meta de superar sus temores y darse cuenta que generalmente las mayores limitaciones estan en nosotros.












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