Gastroturismo por Toledo-Segovia-Madrid


Aprovechando un largo puente, decidimos realizar un escapada al centro de la península. Como siempre el viaje lo llevabamos bastante bien estructurado y aprovechabamos tanto la subida como la bajada hacia Andalucia para admirar y contemplar nuevos paisajes y degustar nuevos sabores.

Salimos el domingo a una hora bastante normalita para lo que son nuestros usos viajeros, las 9:00. Decidimos subir por la ruta de la Plata, eso nos llevó a parar en la mostruosidad y de dudosa eficiencia Complejo Leo, ya en Badajoz. Si hubiera otro sitio por la zona desde luego no dudaríamos en cambiar, pero en fin, sólo conocemos ese.

Con puntualidad prusiana llegamos a la cacereña Trujillo a las 13:00, lugar donde teníamos previsto almorzar. Pudimos admirar su Plaza Mayor y para hacer hambre subimos a visitar el castillo situado en el cerro Cabeza del zorro y asentado sobre restos árabes, la única pega fue que cerraba a las 14:00 y no pudimos entrar.








Cómo no sólo de piedras vive el hombre (y la mujer) decidimos reponernos de la subida al castillo en el Mesón  La Troya, donde tuvimos un espectacular yantar y una mejor atención. Regado con unas botellas de pitarra dimos cuenta de unas migas, unos espectaculares espárragos, unas costillas de cordero y unas increibles ancas.

Para bajar la magestuosa pitanza disfrutamos de un paseo por la ciudad y para espabilarnos nos tomamos un cafetito.

Salimos hacia el que será nuestro centro logístico, Apartamentos Santa Úrsula en Toledo, un coqueto apartamento en el centro la ciudad. 

Con ganas de sumergirnos en el encanto toledano, mal abrimos las maletas, y nos lanzamos a recorrerla con nocturnidad y alevosía.


La única mala decisión del día y motivada por un cambio de dirección y cocina en el bar, fue entrar en el bar Abadía donde mal cenamos y nos conjuramos en no volver.

El amanecer y una rápida ojeada a la previsión meteorológica nos ponen de camino hacia Segovia. El buen tiempo nos animó acoger por el Alto del León, donde paramos y jugamos con unos charquitos de nieve que para cualquiera de la zona no merecería ni la atención.



Aparte pudimos  realizar unas fotos de la zona y de los respiraderos del tunel de Guadarrama.



Llegando a Segovia realizamos la mala decision del día y fue visitar las destilerias DYC donde una iracunda recepcionista no nos informó de nada y de la forma más desagradable, este vídeo lo gravé justo al terminar este incómodo incidente.


Bueno, para endulzar el amargo inicio decidimos dirigirnos sin más dilaciones al centro de la celtíbera Segovia y visitarla con una insultante brevedad que le es inmerecida. Comenzamos por la Plaza del Azoguejo antesala del impresionante acueducto que lleva en pie desde principios del siglo II. Queda claro que los romanos no conocían la obsolescencia programada tan común en nuestros días.









Lo increible es que el granito se aguante entre sí sin ningún tipo de uniçón o argamasa sólo ingeniería.

Paseando por la calle Juan Bravo llegamos de a la Plaza Mayor presidida por la Catedral.








Recomendados fuimos a tomar unos vinos al mesón de Jose María junto a la Plaza Mayor donde fuimos atendidos como reyes por un camarero y pudimos saborear torreznos y morcilla regado con un ribera del Duero Pago de Carraovejas

 

De regreso al coche nos paramos en el mirador de Canaleja  y pudimos contemplar lo que nos íbamos a peder por no tener más tiempo.


Nos fuimos a comer al Ventorro San Pedro Abanto cuyos locales son de una antigua Iglesia Mudéjar y Convento reconvirtida en parada y fonda de arrieros. La decoración de suelos y techos se mantienen inalterados desde sus orígenes. La comida excelente judiones, migas, sopa castellana, revuelto de morcilla de entrantes y de plato principal cochinillo, corteza crujiente interior tierno.



Lógicamente era imposible conducir después de ese asalto a la dieta, como aparte de todo lo anterior el ventorro esta a pie del Alcazar nos llegamos para el doble propósito de hacer la digestión y seguir pateando Segovia.







Para completar la rápida visita a la zona pusimos rumbo hacia otro lugar para nosotros de gran imterés La Granja de San Ildefonso donde paseamos por parte de los jardines y contemplamos por fuera el palacio y los restos de las pasadas nevadas. También descubrimos algunos ejemplares de abies pinsapo.





 Llegando a Toledo aprovechamos para una fotito nocturna.


El martes tuvimos que cambiar los planes, pues pensábamos pasar el día en Madrid pero la persistente lluvia nos hizo desistir. Decidimos visitar la gótica Catedral toledana donde las audioguias nos fueron descubriendo viejos secretos y curiosidades.








Como es costumbre en nuestras salidas una vez alimentado el espíritu sólo queda alimentar el cuerpo paramos en la Cervecería Trebol, ceca de la plaza Zocodover, donde comimos unas habichuelas y unas carcamuzas.



Siguiendo las calles llegamos a la Taberna El Encanto donde disfrutamos de una comida tradicional pero adaptada nuestros tiempos. langostinos rebozados, carcamusas, ciervo ...



Después de descansar un rato  partimos hacia Madrid pues había llegado el momeno de asistir al musical que teníamos desde Reyes previsto.




La cena, cómo era de esperar,  bocata de calamares.


 La despedida de Toledo se nos hizo rápida, nos dimos un paseo por el Tajo y paramos en el mirador y pudimos tomar buenas panorámicas.




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La idea era volver haciendo turismo parando en varios pueblecillos como Consuegra con su castillo y sus molinos.






El mal tiempo y la mala experiencia en Consuegra donde literalmene el viento nos pudo, nos hizo decidir en volver al Puerto tranquilos pero sin tantas paradas, hasta llegar a Despeñaperros donde almorzamos y alguna otra paradilla para el cafe.




 

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