Teniendo ganitas de conocer la capital del reino ornamentada para navidad, teniendo medios, teniendo oportunidad... salimos hacia Madrid el sábado por la mañana tempranito para llegar pá comé al piso de nuestra anfitriona.
Una espectacular lasaña con una deliciosa bechamel de leche de almendra nos esperaba. Dejamos a las "niñas" organizándose y nos fuimos a nuestro hotel "muy cerquita" del, por aquellas fechas, piso de Gema.
Check in, cabezazo a la almohada y listos para visitar la ,a priori, espectacular iluminación madrileña.
Volver a quejarme de la masiva asistencias de turistas siendo yo uno de ellos, me desautoriza, pero hacer hincapié en que lo que presencié en la zona Sol es algo que debería hacer y hacernos reflexionar sobre el turismo masivo.
Amanecimos con el regusto de la masificación del día anterior y decidimos eliminar la capital de nuestro recorrido y tiramos para Aranjuez con la idea de pasear por sus famosos jardines, no quedamos ni mucho menos defraudados.
Salimos hacia Toledo donde nos volvimos a golpear con la realidad del hiperturismo, apunto de irnos encontramos aparcamiento en las muy afueras de la ciudad del Tajo.
La ciudad no nos defraudó pasados el choque de buscar aparcamiento y la gente por las calles encontramos un buen bareto para comer y ya con el estomago lleno por el buen yantar de estos parajes nos volvimos a sumergir en la ciudad.
Salimos acompañados de la noche y dimos el día por muy bien aprovechado después de una rápida y frugal cena.
Amaneciendo y con planes separados para esta tarde decidimos pasearnos por la Plaza Mayor, por la hora no fue un "relaxin cofi" sino unas birritas y un agradable recorrido por el mercado navideño.

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| Tente en pie |
Deambulando por el Madrid de los Austrias nos pasamos por Plaza de Oriente, Plaza de España y subimos al templo de Debod para contemplar las vistas.

Nos separamos pues la tarde/noche la parte juvenil del cuarteto tenía planes y musical.
Al día siguiente volvimos a reagruparnos para seguir turisteando por los pueblos de los alrededores y empezamos por Chinchón con su típica y reconocible plaza.

Después de la rápida visita a Chinchón nos dio por saltar a otro pueblo Alcalá de Henares donde pudimos pasear por su calle Mayor degustar las bien preparadas y mejor servidas viandas en el Mesón las cuadras de Rocinante y luego montarnos en la noria que tenían montada en la plaza de Cervantes que nos permitió contemplar desde esta privilegiada atalaya la ciudad natal de Cervantes.
No podía faltar la visita a la casa natal del imaginador del hidalgo y luego volvimos a la plaza a contemplar el alumbrado navideño
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| Al final intimamos |
Último día hacemos check out y nos vamos a buscar a las niñas con idea de desayunar por el barrio y aprovechar la mañana pues queríamos salir después de comer. Nuestra cicerone particular nos llevó al parque del Capricho, coquetísimo lugar donde pasear y hacer deporte.
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