Budapest&Praga
Con vistas a un largo puente decidimos dar un salto y realizar un viaje del que hacía tiempo teníamos ganas: Budapest y Praga.
Budapest
Con nuestra 'ansia' salimos el viernes en un vuelo de Málaga a las 20:30H y llegamos a Budapest cerca de las doce de la noche, sólo para poder 'amanecer' ya en la capital Húngara.
Día 24
El sábado salimos pronto y con ganas un rápido desayuno en nuestro hotel y patear Budapest .
A 5 minutos de encontramos nuestro primer objetivo: el Puente de la Libertad destruido durante la segunda guerra mundial y reconstruido en este mismo siglo.
En una distante montaña se divisa una enorme bandera con una mayor estatua. La estatua de la libertad en la colina Gellert, erigida después de la 2ª guerra mundial. Tiene un espectacular mirador al que no accedimos.
Al final del puente en una colina aparece una Iglesia cavada en piedra y con una estatua de San Esteban de Pál Kő frente a la capilla rupestre, excavada en la roca, de la colina Gellért regalándonos unas vistas del puente.


Seguimos paseando por la margen derecha del río tomándonos todo el tiempo del mundo.
Hasta llegar a la concurrida Plaza de Adam Clark de donde sale un pintoresco funicular para salvar el desnivel con la parte alta donde se encuentra el castillo de Buda entre otros imprescindibles. Nosotros decimos realizar un recorrido distinto y utilizamos el túnel que una Buda con Pest y en una plazoleta con una coqueta cafetería nos sentamos para reordenar ideas.
Siguiendo las indicaciones de San Google Maps encontramos un tramo de escaleras, a los pies de un busto, que nos fue poco a poco llevando hasta la joya de la corona, el castillo de Buda. Al coronar la exigente subida contemplamos un ascensor que podía haberla aliviado. Nada más avanzar unos metros nos encontramos en una amplia plaza donde se alzaba majestuosa la Iglesia San Matías construida hace más de un milenio y que ha pasado por periodos de mezquita durante la ocupación otomana.
Continuamos paseando y pronto llegamos a la residencia presidencial vigilada por un par de militares que hacen el cambio de guardia cada hora en punto, en esta plaza también esta la llegada del funicular y llegamos hasta el impresionante Castillo de Buda antigua residencia de reyes húngaros parcialmente destruido en la segunda guerra mundial y reconstruido sobriamente por las autoridades comunistas.
Comenzamos con unas cervezas y unas papas bravas (cosas de la jefa) en el Felisa Tapas Bar muy amigables y gran servicio. llevábamos recomendados por nuestra hija el Frici Papa pero estaba muy concurrido y con grandes colas para entrar con que desistimos. Seguimos avanzando y encontramos el Café Vian donde nos atendieron y trataron a cuerpo de rey, comimos un plato frio de tapas variadas regado con 'local beer' postraco y hasta copazo de coñac caliente.
Continuamos nuestro paseo por el Danubio hasta que decidimos investigar y callejear de nuevo aunque en dirección , hacia el hotel encontramos en la tranquila Vörösmarty una pizzería (de nuevo jefatura) donde nos sentamos y continuamos nuestra inclusión cervecera degustando la pizza, mientras contemplábamos a lo lejos la 'Budapest eyes'
Día 25
Las piernas aun daban punzadas mientras bajábamos a desayunar pero hoy era el último día y tenemos que continuar. La idea de hoy era ir hasta la plaza de los Héroes y `pasear por la zona y visitar el gran parque que lo rodea.
Como nos gusta hacer cogimos nuestro google maps y tiramos dando un paseo intentando evitar avenidas hiper-concurridas aunque nos dio tiempo para 'torcer' el camino para contemplar más de cerca la catedral de San Esteban, cada calle que pasábamos escondía un ornamento distinto o al menos distinto a lo que estamos acostumbrados, disfrutamos mucho la ruta elegida. Después de la larga, pero agradable ruta llegamos al enorme parque y ante el tamaño decidimos sentarnos a tomar un café late y planificar el abordaje a la zona. La cafetería Lazy Bistro nos sirvió estupendamente de base de operaciones.
Comenzamos paseando por el camino que bordea el lago artificial y que nos llevó hasta el balneario de Széchenyi del que contemplamos su inusual arquitectura.
Seguimos el paseo contemplando un globo que atraía a los turistas con impresionantes vista de Budapest a lo lejos se divisaba una pista de patinaje de hielo y llegamos a la torre de acceso que permitía cruzar el antiguo foso, ahora convertido en un agradable lago con sillas para contemplarlo y contemplar el Castillo de Vajdahunyad.
Cerrando el circuito nos encontramos la enorme plaza de los Héroes muy concurrida y con un par de concentraciones una contra la guerra de Ucrania y otra que no supimos identificar, en su centro se alza el memorial del milenio con grandes estatuas de los líderes de las siete tribus fundadoras de Hungría su construcción se inició cuando se celebraron los mil años del país en 1896.
Después del recorrido por el enorme parque decidimos volver utilizando el metro, para un viaje lo mejor es comprar el billete en una de las maquinitas expendedoras de la puerta del mismo.
La idea era visitar el la Opera Nacional de Hungría, la visita acababa de terminar y solo pudimos contemplar el hall de entrada, solo pudimos llevarnos una ligerísima pincelada de lo que sertía el interior de este edificio de los tiempos de Sisi emperatriz de hecho fue su marido Francisco Jose I el que la financió.
Ya la hora nos fue diciendo que de nuevo teníamos que cambiar el registro a modo gastronómico y como habíamos mandado una avanzadilla con nuestra hija, teníamos referencia de un bar donde tomar una local beer y con nuestro gmaps salimos en su búsqueda. Pronto encontramos el Drum Café donde a pesar de algunos incidentes con el idioma y la comida local la parte femenina del viaje, estuvimos muy agusto y bien atendidos. Pero teníamos ganas de comer y estuvimos deambulando sin rumbo fijo pasamos por una zona de track food y al final optamos por un pequeño restaurante A Legvidámabb Barakk en el que nos atendieron estupendamente y comimos mejor. En el restaurante preguntamos en un lugar para tomar café y nos recomendó un increible palacete convertido a sitio de moda donde tienes hasta que reservar para tomar un cafelillo el New York café pelín caro pero merece la pena el lugar, la música ambiente en directo...
Nos fuimos a descansar un rato al hotel pues queríamos aprovechar con fuerzas la última noche budapetense. Salimos con renovadas fuerzas y con ganas de visitar otra particularidad local los "ruin pubs" tras la caída del Telón de acero (1989) había edificios y locales abandonados que fueron ocupados por jóvenes emprendedores que querían dar una «segunda vida» a estos espacios. Tomamos un cerveza en uno cercano al hotel Red ruin pub.
Caminamos lentamente con la desgana y pena del último día por la orilla del Danubio hasta llegar al hotel donde nos esperaba una corta noche.
Praga
Lunes 26
El despertador rompió la noche y a las 6 de la mañana empezamos el día, salida-taxi-avión-taxi todo perfectamente sincronizado a las 10:45 ya estábamos en el céntrico y bien situado hotel donde dejamos las maletas hasta poder hacer 'la entrada' a las 14:00.
Salimos y en 5 minutos ya estábamos en la Staroměstské nám.(Plaza vieja) donde no sabes hacia donde mirar pues te encuentras empezando por Týnský chrám (Iglesia de Nuestra Señora ante Týn) espectacular iglesia barroca patrimonio de la Unesco, que con sus dos torres octogonales (y sobre todo de noche) nos recordaba el castillo de Maléfica. Seguimos girando y nos encontramos el Staroměstský orloj (reloj astronómico) que con una cruel historia donde al constructor se le "premió" con dejarle ciego para evitar que creara otro igual o mejor. A las horas en punto el reloj realiza una danza entre apóstoles, los pecados capitales y la muerte digna de contemplar. Justo al lado esta el ayuntamiento edificio del siglo XIV. En el centro de la misma esta el monumento al mártir checo Jan Hus teólogo precursor de la reforma protestante quemado por la iglesia católica. Junto a él monumento nos encontramos con Mariánský sloup ( La columna mariana de Praga) otro increíble ejemplo de que el ser humano es capaz de lo mejor y lo peor pues fue destruido cuando se construyó el monumento protestante a Jan Hus y luego reconstruida.
Después de este rápido visionado e información nos sumergimos y empezamos a deambular sin destino fijo y nos encontramos un mercado callejero donde probamos el Svařák (vino caliente) y una Bramboráky (torta de puré de patatas) la que bautizamos como tortilla de camarones de Praga.
Seguimos paseando sólo buscando el admirar la arquitectura local hasta que llegamos a una curiosa escultura de un hombre colgado que después supimos que era Freud con distintas interpretaciones posibles. Justo debajo de la estatua nos paramos a probar la primera cerveza Checa. Seguimos mirando y admirando la zona vieja hasta que llegó la hora de comer y fuimos a un sitio recomendado por nuestra cherpa el XXXX pero solo pudimos tomarnos otra cervecita pues estaba lleno y había que reservar. Frente a nuestro hotel teníamos otra referencia del Lokal un bar de comida checa sin grandes pretensiones aunque muy dignas todas las elaboraciones que probamos.
Siestorro reparador y volvemos a la carga, esta vez nos dirigimos al río Moldava para pasear junto a él e ir orientándonos para el día siguiente. Buscábamos el barrio judío y una estatua del bohemio escritor de la literatura mundial Franz Kafka,
Llegamos al Puente de Štefánik y entre los barcos turísticos atracados, nos dimos cuenta de la principal diferencia con Budapest: el río no es centro turístico aunque algunos barcos eran restaurantes ni la zona ni las márgenes acompañaban. Llegamos hasta el Puente Hlávkův que es punto de entrada a la ciudad donde se alza el edificio de Ministerio de Agricultura con sus cuatro estatuas alegóricas. Seguimos incansables (cada vez menos) y decimos para a tomar un café en un simpático y agradable emplazamiento Pasta caffé donde probamos aparte de un dcaffé una bebida de zumo de manzana caliente con ron.
Seguimos deambulando tomando ya alguna cervecilla y ya el cansancio nos alcanzó decidimos tomar un sándwich y dar el día por terminado.
Martes 27
Descansados aunque con las piernas cargadas bajamos a desayunar y concretamos el plan de ataque de este último día completo nos centraríamos en la zona de castillo de Praga y sus aledaños. Subimos al Castillo dando un paseo por unas empinadas escaleras, las vistas al coronar eran insuperables ¡sabían (y saben) vivir estos reyes! Sólo con los exteriores ya merecía la pena la visita pero compramos una multientrada a varios de los emblemáticos lugares.
Empezamos por la gótica catedral de San Vito que ha tardado casi 6 siglos en terminarse, desde el principio las vidrieras nos llamaron la atención dirigiendo nuestros ojos hacia el juego de luces policromado que se nos ofrecía a pesar del gris día que nos acompañaba. Dirigidos a caminar por las por las naves externas y visitando alguna capilla pudimos contemplar de nuevo el alto derroche de la iglesia que sigue a un mesías pobre.
Old Royal Palace era nuestra siguiente visita, el palacio que mezcla distintos estilos gótico tardío y renacentista, conserva los suelos de madera, distintas dependencias ambientadas y con la Estufa de la Cancillería Bohemia aun funcionando.
Basílica de San Jorge de Praga donde contemplamos fugazmente la colección de arte bohemio.
Para terminar la visita nos adentramos en el El callejón Dorado (Zlatá ulička) donde se permanecimos un buen y agradable rato contemplando las distintas dependencias ambientadas de épocas.
Bajamos dando un paseo y paramos antes de cambiar de margen a tomar, pues si, una cervecita esta vez con un quesito y un simpático camarero. Visitamos la supuesta calle "más estrecha del mundo" donde un avispado comerciante ha puesto un semáforo peatonal para "ordenar" el tráfico peatonal.
Callejeando entre pintorescas y coloreadas casas y tiendas de recuerdos llegamos hasta el puente de Carlos, enorme masa de piedra muy ornamentado protegido por oscuras torres góticas (una de ellas en la zona vieja). Lo cruzamos tranquilamente y nos prometimos volver para contemplarlo con la iluminación nocturna. Al final picamos y compramos algún recuerdo y llegamos de nuevo a la zona vieja donde tomamos una cervecilla y comimos en la misma plaza un plato de una especialidad local unas paletas de jamón a la barbacoa especiadas con la "tortilla de camarones" local. Seguimos paseando en dirección al hotel para un descanso, no sin antes hacer un alto en un café donde se pudo resolver una confusión sobre una bebida local supuestamente muy famosa y típica.
La idea era visitar el puente de Carlos iluminado y ver el muro de John Lennon desde que murió con distintos altibajos se ha mantenido este muro lleno de grafitis en recuerdo del Beatle como símbolo de la libertad de expresión.
Día 28
El avión salía a las 16:30h conque teníamos toda la mañana para despedirnos de esta centenaria ciudad, incluso nos dio tiempo a reclamar unos pendientes que habían salido defectuosos, tomar una cervecita (si otra) y comer con tiempo para llegar a recoger de la consigna del hotel las maletas. El Bolt llegó con puntualidad soviética y todo "on time" hasta llegar al parking de Málaga y de ahí a casita.












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