Cumpleaños en Córdoba



Teníamos una cuenta pendiente con la capital del califato y aprovechando el cumpleaños de Pepi decidimos saldarla.

Salimos el viernes 24 de Marzo y caminito y manta, sobre las siete ya estábamos ubicados en el hotel. Con la ayuda de un plano y muchas ganas comenzamos a deambular por los callejones con la mente y el ánimo preparados.





Llegamos después de un más que agradable paseo hasta la zona de la Mezquita. Primero nos llevamos una desilusión pues un afamado bar de tortillas del que nos habían hablado, no fue lo esperado, tortilla seca tipo hormigón armado en plato y vaso de plástico.

Luego paseando por el centro llegamos al callejón de las flores, donde disfrutamos de las vistas de la Mezquita.





Ya con la noche encima pudimos dejarnos maravillar por la vista del puente romano iluminado y la Mezquita.



Una cena en la Taberna Sociedad de Plateros donde degustamos los platos típicos flamenquín, berenjenas fritas con miel de caña. Nos llevó a continuar nuestro paseo, esta vez ya en dirección al hotel. Donde pasamos por las ruinas del Templo Romano junto al ayuntamiento que ha sabido incorporar los restos de antiguas murallas en su moderna edificación.

El sábado se presentó con la amenaza de lluvia, pero aún así, salimos a explorar nuevos callejones y nuevas experiencias.




Deambulando por distintas  callejas en dirección al zoco y la zona del mercado artesanal, nos llamó la atención un coqueto y cuidado restaurante el Gourmet Ibérico Patio Romano donde paramos a tomar un café y nos gustó tanto que volvimos a almorzar.



Llegamos pasando por la muralla a la puerta de Almodóvar y desde allí nos acercamos a visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos.








Después de la visita al Alcazar, recorrimos el puente romano y sus alrededores intentando exprimir todo lo que tiene Córdoba que ofrecer.









Agotados y casi deshidratados decidimos cambiar el modo turista de museo a turista gastronómico y nos dedicamos a pasear por las callejas de la judería y parar en varios bares de la concurrida zona a degustar las tapas de la zona. Andando, andando llegamos hasta el restaurante el Gourmet Ibérico Patio Romano otra vez, donde volvimos a paladear los manjares de la tierra.


Con el estómago lleno llegó a la humanidad la filosofía y nosotros llegamos a la Mezquita que nos dejó completamente maravillados, no vamos a describir ahora este patrimonio cultual.






La amenaza de lluvia dejó de ser amenaza para convertirse en triste realizad y tras tener a nuestras espaldas un largo día de turisteo decidimos retirarnos a nuestros aposentos para poder recuperar fuerzas y secarnos.

El domingo nos llevó a probar "los jeringos" nombre de los churros por estos lares, aunque hablando días después con mi madre me comentó que ese tipo de porras en el puerto antes se llamaban tejeringos. Con el estómago bien alicatado por la masa de los jeringos nos marchamos en dirección مدينة الزهراء Madīnat al-Zahrā (Mediana Azahara), ciudadela mandada construir por Abderramán III, para demostrar su poder y boato.

Llegas hasta el centro de recepción donde tienen una interesante exposición de restos allí encontrados y una proyección con animaciones 3D de cómo fue la ciudadela. Sólo puedes acceder en autobús y allí mismo te dan un tiket para presentarlo
.

Nada más llegar te das cuenta del por qué del emplazamiento, las ¡vistas son increíbles! los restos muestran un esplendor y riqueza que por lo que la ciudad duró, puede ser una alegoría de la belleza efímera.







Después de comer, intentamos sin mucho éxito encontrar las Ermitas de Córdoba pero entre un error de localización y que ya la tarde se nos echaba encima, decidimos tener escusa para venir otra vez.

El viaje de vuelta se volvió interesante cuando tuvimos un reventón a la altura de Jerez, nada que una oportuna llamada a la grúa no pudiera resolver.

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